¡Te echo de menos compañera!

Un accidente casero fue la causa de poder disfrutar de tu presencia durante ciento veintiséis días. Una fractura de un pequeño hueso de tu pie derecho me regaló tu compañía las veinticuatro leer más »

Soy yo o soy tú

El espejo hace que todos los días me encuentre con mi otro yo. Ya sea recién estrenado el día, o en cualquier momento que necesite comprobar que mi imagen es la correcta. leer más »

Un viaje más

¡Que frio! ¿Dónde estoy? Qué lugar más extraño, no lo reconozco. Es una estancia fría y desangelada. – ¡Hola! ¿No hay nadie? Parece que estoy solo. Que frio tengo ¿Por qué estoy leer más »

La botella de lejía

De entre las muchas historias de mi infancia que recuerdo, siempre ha estado muy presente en mi mente una historia en particular por más que ha pasado el tiempo. Era una mañana leer más »

A Ella…

No es necesario oírte decir “te quiero”, tú no tienes que decirme nada de viva voz porque son las caricias de tus miradas, el brillo de tus ojos, tu sonrisa, tus silencios, leer más »

Esparragos blancos a la navarra

Ingredientes: 1 frasco de espárragos blancos gordos, 1 chistorra, 2 huevos, harina, aceite de oliva virgen extra, 2 dientes de ajo, pimentón, sal y alguna guindilla verde.

Recuerdos que despiertan al encontrarse con el pasado

Durante unos meses del año 2015 realicé un taller de escritura impartido por la escritora Ana Esteban. Todas y cada una de las semanas que duró el curso debíamos entregar un texto que nuestra tutora nos solicitaba de una manera peculiar, por ejemplo: “la semana que viene traer un texto que empiece con estas palabras: “antes yo era…”, ya sabéis que está limitado a dos hojas por sus dos caras, no podéis excederos de ese límite”. Así una semana y otra y otra.
Hoy voy compartir con vosotros un texto en el que Ana nos pidió tratara sobre los recuerdos o sentimientos que despertara en cada uno de nosotros al encontrarse con el pasado por el simple hecho de abrir un armario o entrar en una estancia y este es el texto que presenté yo:

Un recuerdo a mi Padre

Últimas palabras con mi padre.

No recuerdo que alguna vez  me hayas dado la mano, ni siquiera cuando era niño, pero en los últimos días de tu vida tú me has pedido la mía buscando consuelo y yo te la he dado, ojala te haya servido de algo.

He salido aquí porque quiero decirte dos cosas:

Una: quiero darte las gracias por todo lo que me has enseñado: ser responsable, asumir y aceptar compromisos, tener principios y luchar por unos ideales. Que sepas que para mí siempre has sido y serás un referente. Por todo ello quiero darte las gracias.

y dos: he salido aquí para decirte algo que nunca nos hemos dicho. Yo sé que perteneces a una generación en la que el hombre no podía expresar sus sentimientos, puedes estar tranquilo porque lo comprendo. Sin embargo “hoy” “en este momento” “aquí y ahora” me siento libre de ese perjuicio y me arrepiento de no habértelo dicho antes cruzando nuestras miradas. Dicen que “más vale tarde que nunca” por eso quiero decirlo públicamente ahora y ojala puedas llegar a sentir el cariño con el que te lo digo: “papa te he querido, te quiero y te querré“.

Me acuerdo de…

Me acuerdo de la primera vez que vi el mar. Tenía casi tres años, es el primer recuerdo que tengo de mí vida. Pasábamos unos días en Málaga por trabajo de mi padre. Un día, mientras mi padre trabajaba, mi madre nos llevó a mi hermano y a mí a la playa. Todo su empeño era meterme los pies en el agua, pero yo encogía lo más posible mis piernas para evitar que esa masa enorme de agua me absorbiera, a la vez que no paraba de llorar y gritar.

Espárragos blancos gratinados

Ingredientes:

Dos espárragos blancos gordos por persona

Una loncha de jamón york por espárrago

Queso rallado “cuatro quesos”

Orégano o tomillo

Aceite

Salmón a la naranja

Ingredientes:

Un lomo de salmón limpio

Un sobre de sopa de cebolla

Cinco naranjas de zumo

Pimienta y orégano o tomillo

Aceite

Macarrones a La Riojana gratinados

600 gr. de macarrones y 50 gr. de mantequilla y una pastilla de caldo de carne para cocerlos

200 gr. de carne picada, 100 gr. de chorizo y 100 gr. de panceta para el apaño y medio vaso de vino blanco

250 gr. de tomate frito y 2 huevos cocidos para apañarlos más todavía jejeje

Queso en lonchas para ponerle por encima y Queso rallado al gusto para gratinar.

Recuerdo de Juventud

Se acababa la década de los años sesenta y me faltaban unos días para cumplir los dieciocho años, son dos datos de interés para situar de algún modo la época en la que transcurre la anécdota de mi juventud que me ha venido a la cabeza y que intentare describir lo mejor que pueda.

Si faltaban pocos días para que cumpliera años quiere decirse que nos encontrábamos en pleno verano, más concretamente en el mes de agosto. En aquellos años el tiempo era fiel a su estación, en invierno hacia frio gélido con buenas nevadas y en verano se alternaba un calor sofocante con las tormentas de verano copiosas pero cortas y que lejos de refrescar dejaban un ambiente de bochorno insoportable.

Tú representas la felicidad que viví en mi infancia

Necesitaba, y me he querido tomar, un descanso en mi agobiada o incluso rutinaria vida actual de adulto prejubilado marcada por los problemas, las responsabilidades, la familia, el dinero y porque no decirlo, por sentir como cada día que pasa, mi juventud se escapa para no regresar.

Ser padre

Hoy he recibido una buena noticia, una amiga está engendrando una nueva vida. Esto me ha hecho recordar que hace algo más de veinte años escribí un texto que entregué como regalo del día del padre a mis hijos.

Que puede significar ser padre:
Siempre me habréis oído decir que en esta vida se puede hacer todo lo que uno quiera siempre y cuando se pongan los cinco sentidos en ello y por lo tanto se tenga la madurez necesaria como para comprometerse en cualquier aventura. Pero cuidado, no confundáis madurez con ser adulto pues no es lo mismo.