Categoría Archivos: la pareja y yo

la pareja y yo

¡Te echo de menos compañera!

Un accidente casero fue la causa de poder disfrutar de tu presencia durante ciento veintiséis días. Una fractura de un pequeño hueso de tu pie derecho me regaló tu compañía las veinticuatro horas que conforman una jornada, pero todo lo que empieza acaba y hoy hace un mes que regresaste al quehacer diario del trabajo. Atrás quedan los paseos vespertinos empujando esa silla de ruedas que significaba tu libertad y que, junto con el calor del más crudo verano, a mí me provocaba llegar a casa empapado de sudor por lo que siempre era premiado con la mejor de tus sonrisas. Ahora todo ha vuelto a ser como antes. SEGUIR LEYENDO

A Ella…

No es necesario oírte decir “te quiero”, tú no tienes que decirme nada de viva voz porque son las caricias de tus miradas, el brillo de tus ojos, tu sonrisa, tus silencios, el latir de tu corazón, el contacto de tu mano cuando coges la mía, tu cabeza apoyada  en mi hombro, conciliar tu sueño a mi lado, tu olor, tu sabor, tus abrazos, tu presencia…todos y cada uno de ellos se transforman en tus sentimientos y emociones cuando estás a mi lado, de esa forma te expresas y me hablas ofreciéndome el mejor regalo que puedas darme: tu compañía, tu amistad, tu complicidad, tu ternura, tu sensibilidad, tu compromiso… a cada segundo de nuestras vidas compartidas me estás diciendo “te quiero”. SEGUIR LEYENDO

Estaba segura que la ira de los dioses había caído sobre ella ¡qué confundida estaba!

Estaba segura que la ira de los dioses había caído sobre ella. Era la única manera de dar sentido a esta nueva desgracia que forma parte de una larga lista de sucesos desagradables acaecidos en los últimos ocho años. En esta ocasión se trataba de una rotura del quinto metatarsiano del pie derecho, pero hasta llegar aquí había pasado por una calcificación en ambos hombros, cirugía del pie izquierdo con una rehabilitación larga y tediosa, rotura de codo al resbalar un día de lluvia, un cólico nefrítico, lumbalgia, rotura de pieza dental reparada con implante, trocanteritis de cadera y no sé cuántas cosas más por imposible que parezca.
De nuevo en casa guardando reposo, inmovilizada para que no se produjera desplazamiento de hueso y facilitar que la fractura soldara y volviera el hueso a ser una parte entera y única dentro de su estructura ósea. SEGUIR LEYENDO

Tú representas la felicidad que viví en mi infancia

Necesitaba, y me he querido tomar, un descanso en mi agobiada o incluso rutinaria vida actual de adulto prejubilado marcada por los problemas, las responsabilidades, la familia, el dinero y porque no decirlo, por sentir como cada día que pasa, mi juventud se escapa para no regresar. SEGUIR LEYENDO