sección: el padre y yo

Antes yo era…

Antes yo era tu hijo, ahora soy tu padre. Antes tú me cuidabas, me alimentabas, me atendías, me educabas, me protegías…ahora yo te cuido, te alimento, te atiendo, te protejo y de alguna manera te educo en un aspecto de la vida que desconozco, que ignoro y que para enseñarte a desenvolverte en esa nueva etapa de tu vida, primero tengo que aprender yo para saber por lo menos que estoy tratando de hacerte entender.

Tu labor educativa para conmigo cuando era niño, dentro de la dificultad, era más sencilla, o eso creo yo, lo digo porque mi aprendizaje se basaba en tener que interiorizar las normas establecidas desde la lógica, el sentido común y del bien hacer, pero yo sin embargo he de enseñarte desde la incongruencia, desde la lógica ilógica y el sin sentido, tanto es así que mi mente no reacciona la mayoría de las veces por no decir siempre, mi mente piensa con lógica para entender lo ilógico, actúo con sentido común para intentar poner algo de razón a tanto sin sentido obteniendo como resultado acciones lógicas dentro de lo ilógico de la situación que solo conducen a una mayor confusión mutua.

Un recuerdo a mi Padre

Últimas palabras con mi padre.

No recuerdo que alguna vez  me hayas dado la mano, ni siquiera cuando era niño, pero en los últimos días de tu vida tú me has pedido la mía buscando consuelo y yo te la he dado, ojala te haya servido de algo.

He salido aquí porque quiero decirte dos cosas:

Una: quiero darte las gracias por todo lo que me has enseñado: ser responsable, asumir y aceptar compromisos, tener principios y luchar por unos ideales. Que sepas que para mí siempre has sido y serás un referente. Por todo ello quiero darte las gracias.

y dos: he salido aquí para decirte algo que nunca nos hemos dicho. Yo sé que perteneces a una generación en la que el hombre no podía expresar sus sentimientos, puedes estar tranquilo porque lo comprendo. Sin embargo “hoy” “en este momento” “aquí y ahora” me siento libre de ese perjuicio y me arrepiento de no habértelo dicho antes cruzando nuestras miradas. Dicen que “más vale tarde que nunca” por eso quiero decirlo públicamente ahora y ojala puedas llegar a sentir el cariño con el que te lo digo: “papa te he querido, te quiero y te querré“.